El Ermitaño Restaurante

El Ermitaño Restaurante

El Ermitaño Restaurante en Benavente es un verdadero tesoro donde puedes disfrutar de los auténticos sabores de Castilla y León. Ubicado en una casa señorial del siglo XVIII, este lugar es perfecto para quienes buscan una experiencia culinaria envolvente, rodeados de muros centenarios y la paz de la naturaleza. ¿Te imaginas relajarte en un paraje zamorano con rincones verdes y una ermita restaurada como testigo de siglos de historia? Este sitio no solo es un festín para el paladar, sino que también es un rincón donde la historia cobra vida.

La magia de El Ermitaño radica en la fusión de estilos culinarios de dos hermanos que, a pesar de ser diferentes, crean un menú equilibrado y lleno de personalidad. Cada plato está cuidadosamente elaborado con ingredientes de temporada, reflejando el legado gastronómico de la región. Este restaurante no solo ha sido reconocido con una estrella en la Guía MICHELIN, sino que también ha conquistado a miles de comensales, convirtiéndolo en un lugar imperdible si visitas la zona. Si buscas una experiencia única, este es el sitio ideal para saborear lo mejor de la cocina castellana con un toque moderno.

El Ermitaño Restaurante

Restaurante de alta cocina
4,6
3.022Reseñas
Fotos
Arrabal Huerta de los Salados, 49600 Benavente, Zamora
980 63 22 13

Horarios El Ermitaño Restaurante

DíaHora
lunesCerrado
martes12:30–18:00
miércoles12:30–18:00
jueves12:30–18:00
viernes12:30–23:30
sábado12:30–23:30
domingo12:30–18:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación El Ermitaño Restaurante

Dónde se encuentra El Ermitaño Restaurante

Si estás buscando un lugar donde la alta cocina y el buen trato se den la mano, El Ermitaño Restaurante es tu sitio. Ubicado en Arrabal Huerta de los Salados, 49600 Benavente, Zamora, este pequeño paraíso ha conquistado a quienes han tenido la suerte de visitarlo. ¡Te lo digo de verdad, especialmente si buscas una experiencia gastronómica única! Desde el momento en que entras, sientes que has llegado a un lugar especial, con un ambiente espectacular que acompaña a una comida digna de una estrella Michelin. Claro que no se queda ahí.

Una de las cosas que más te sorprenderá es la amabilidad del equipo. Los camareros son súper atentos y cercanos. Cada vez que he ido, siempre hay alguien que se acerca para asegurar que todo esté bien. ¡Hasta uno de los propietarios sale de cocina para saludarte y saber cómo va la experiencia! Eso es cariño verdadero, y se nota en cada plato que te sirven. Hablando de platos, si tienes que probar algo, no te puedes perder los rollos de cecina y foie o ese lechazo asado que está de morirse. La relación calidad-precio es increíble, ¡por menos de 70 euros por persona comes como un rey!

La calidad de los productos es sencillamente espectacular. Recordando una cena reciente, cada bocado me hizo sentir que estaba en un festín. La atención al detalle que tienen en la cocina es admirable — de verdad, sientes que cada plato está hecho con amor. El sommelier incluso te recomienda vinos que complementan perfecto el menú degustación, lo que añade un extra a la experiencia. No puedo dejar de mencionar las ancadas de rana, son para llorar de lo buenas que están.

Así que ya sabes, si te preguntas ¿dónde se encuentra El Ermitaño Restaurante?, solo tienes que dirigirte a Arrabal Huerta de los Salados, 49600 Benavente, Zamora. Te prometo que no solo disfrutarás de una cena increíble, sino que te irás con un buen sabor de boca en todos los sentidos. ¡No dudes en hacer tu reserva!

Qué tipo de cocina se ofrece en El Ermitaño

No puedo dejar de hablar de El Ermitaño Restaurante. Desde que llegamos, me sentí ilusionada y expectante por vivir esta experiencia gastronómica que resultó ser realmente espectacular. Cada plato estaba cuidadosamente preparado y armonizado, lo que se nota en sabores que te sorprenden en cada bocado. Y el servicio, ¡vaya! Era detallista tanto en la comida como en la selección del vino. Ya saben, ese tipo de atención que hace que todo sea aún más especial. Además, el ambiente es acogedor y mágico, perfecto para una cena memorable. Estoy más que segura de que esta estrella Michelin que han renovado es totalmente merecida, y el lugar se queda corto para la calidad y el servicio ofrecido. ¡Definitivamente volveremos!

La vez que fuimos un grupo de amigos desde Tenerife, a pesar de llegar un poco tarde y perdernos el menú degustación, nos *agasajaron* con un vermut de cosecha propia que estaba sublimemente delicioso. Pedimos de carta, y vaya que la elección fue acertada: esos rollitos de cecina con foie... ¡espectaculares! También probamos los espárragos de Tudela y la Presa de Vaca Gallega. Como buenos carnívoros, todos nos lanzamos sobre el lechazo asado, que estaba delicioso, y solo uno se atrevió con la pluma ibérica en carbón de encina. Y cómo olvidar esos postres, acompañados de un vino dulce de la zona que hizo que la velada brillara aún más. Sin duda, ¡habrá que repetir la experiencia!

He tenido la suerte de visitar El Ermitaño varias veces, y una de mis más memorables fue mi cumpleaños, celebrando con mi familia. Desde que llegamos, el ambiente cálido y acogedor nos envolvió y el trato excepcional del personal fue un añadido perfecto. Me sorprende cómo un lugar con una estrella Michelin puede ofrecer una experiencia tan única en una provincia como Zamora. La calidad de la comida es simplemente sobresaliente, cada plato es una auténtica obra maestra culinaria. Si te apasiona la buena cocina, ¡no te lo pienses dos veces! Estoy segura de que seguiré volviendo a disfrutar de su magnífica oferta gastronómica.

Y para responder a la pregunta de qué tipo de cocina se ofrece en El Ermitaño, se puede resumir en que es alta cocina que fusiona tradición y creatividad. Encontrarás platos innovadores que destacan la excelencia de la gastronomía, como el lechazo asado, los rollos de cecina y foie, y degustaciones de panes, todo preparado con productos locales y de primera calidad. En fin, es un verdadero festín para los sentidos, ¡y no querrás perderte esta experiencia!

Qué hace único al Ermitaño en comparación con otros restaurantes

Nada más llegar al Ermitaño, ya sientes que estás en un lugar especial. El ambiente es maravilloso, con música suave que se siente incluso en la entrada. Te reciben de una manera muy profesional, y hay que admitir que el servicio es de lo mejor. Siempre están pendientes de tu mesa, asegurándose de que todo esté limpio y en orden. Las mesas son amplias y cómodas, lo que le da un toque de elegancia y confort a la experiencia. Y no hablemos de la decoración; es clásica, castellana, y muy fina. Sin duda, todo está cuidado al detalle.

Y lo mejor llega con la comida. La fusión de lo tradicional con un toque moderno es, simplemente, espectacular. Desde los canutillos de cecina hasta el bacalao con manitas de cordero, cada plato cuenta una historia por sí solo. Personalmente, me encantó el aperitivo de tostada con crema de queso y mermelada de tomate; es un giro inesperado que va de maravilla. Para cerrar con broche de oro, no puedes dejar de probar el turrón de almendras y chocolate de postre; es buenísimo. De verdad, cada vez que voy, me sorprende cómo logran elevar lo cotidiano a un nivel de alta cocina.

La variedad de ambientes dentro del restaurante también es un punto a su favor. Tienen un comedor amplio con varias estancias acogedoras, lo que lo hace ideal para diferentes ocasiones, ya sea una cena romántica o una celebración con amigos. Y si quieres relajarte un poco después de comer, hay una buhardilla perfecta para tomar un café o una copa.

Lo que realmente hace único al Ermitaño en comparación con otros restaurantes es esa combinación de calidad en los productos, servicio excepcional y un ambiente que te envuelve. Cada rincón refleja una atención al detalle que se nota, desde la parte delicada de la cristalería hasta los gestos amables del personal. Por si fuera poco, tienen ese toquecito humanitario que se demuestra, por ejemplo, en cómo se preocuparon por mi prenda olvidada. En un mundo donde a veces el trato puede ser frío, aquí sientes que realmente se preocupan por ti. Así que no me cansaré de decirlo: si pasas por Benavente, ¡no te puedes perder esta joya!

Cuál es la historia del edificio donde se ubica el restaurante

Te cuento que El Ermitaño Restaurante es todo un descubrimiento en Arrabal Huerta de los Salados, en Benavente. Los que hemos ido hemos vivido experiencias muy distintas. Algunos han tenido buena suerte y han disfrutado de una comida exquisita que queda grabada en la memoria. José Antonio, el sommelier, se encarga de hacer el maridaje perfecto, así que si eres amante del vino, ¡es un crack! Hay que decir que los platos son una auténtica locura, sobre todo el lechazo asado y esas degustaciones de panes que te hacen querer repetir cada bocado.

Sin embargo, no todo ha sido un «wow» total para todos. Hay comentarios de que en el mesón la comida no estaba mal, pero la variedad caliente podía mejorar. Y ojo, porque el camarero de la barra necesita un poco más de buena vibra con los clientes. En cuanto al servicio, se siente ese ambiente más relajado, pero si esperas disfrutar de una cena tranquila, puede que tengas que esperar 20 minutos solo para limpiar la mesa. Eso puede fastidiar un poco la experiencia.

Lo positivo es que el precio sigue siendo razonable por lo que ofrecen. Algunos mencionan que pueden estar alrededor de 60-80 € por persona, pero al final lo que cuentas es la calidad de la comida. Aunque sé que hay quien dice que se siente un poco elevado, lo cierto es que bien lo vale. Yo te recomendaría ir con un grupo y probar varias medias entradas, como esos rollos de cecina y foie; son increíbles y permiten variar, sobre todo si todos quieren algo distinto.

Sobre la historia del edificio, pues, este lugar tiene un toque especial. El restaurante está ubicado en un antiguo mesón, que ha sido restaurado para mantener su esencia, pero a su vez dándole un aire moderno y acogedor. Se nota que han hecho un esfuerzo por conservar su cultura e historia original, mezclando platos tradicionales con un enfoque más actual en la cocina de autor. Así que, no solo vas a disfrutar de la comida, ¡sino que también de un sitio lleno de carácter y encantos del pasado!

El Ermitaño Restaurante está reconocido en alguna guía gastronómica

Y así, después de tanto tiempo, regresamos a El Ermitaño Restaurante. En serio, ¡sigue siendo un sitio increíble! Desde que llegamos, el ambiente ya te envuelve. Comenzamos con un aperitivo que nos dejó a todos boquiabiertos: una crema de queso con caviar y cebolleta. Vamos, que no entiendo cómo algo tan sencillo puede ser tan delicioso. Y no podemos olvidarnos de la cesta de panes, donde el de maíz y el de centeno se robaron la escena. Estos detalles marcan la diferencia, ¿verdad?

Luego, pasamos a los platos y, como buenos gourmets en formación, decidimos pedir medias raciones para probar más cosas. Los canutillos de cecina con hígado de pato y membrillo fueron un auténtico must; la combinación espectacular, de esas que no te puedes quitar de la cabeza. Y luego llegaron las cocochas de bacalao con ese toque de patata, queso, jamón ibérico y yema... ¡se me hace la boca agua solo de recordarlo! Pero no todo fue perfecto. El costillar de ternera estaba rico, aunque la salsa no fue lo que esperábamos.

El rape negro al humo sí que nos sorprendió con su combinación de sabores, especialmente el boniato que le hacía compañía, pero el caldo no estaba a la altura. Luego decidimos arriesgarnos con el potro asado en sal de setas y el lechazo... la carne tenía buen punto, pero el lechazo, ufff, estuvo seco y frío. ¡Qué pena! Aunque al llegar al postre, todo se estabilizó con ese chocolate, cacahuete y miel, una combinación que apetece repetir sin dudarlo.

Y, claro, no se puede dejar atrás la atención y el ambiente que son impecables. De hecho, si no hubiese sido por el lechazo, ¡habríamos dado 5 estrellas sin pensarlo! Hablando de eso, para un almuerzo así, el precio ronda entre los 70-80 € por persona, y la experiencia merece cada euro. Ah, y sí, también he leído que El Ermitaño ha conseguido reconocimiento en varias guías gastronómicas, así que no somos los únicos que se han rendido ante su magia culinaria. Sin duda, hay que volver.

Qué tipo de ambiente se puede esperar al visitar El Ermitaño

La verdad es que El Ermitaño Restaurante en Arrabal Huerta de los Salados es un auténtico hallazgo. Desde que llegas, el personal encantador y muy atento te hace sentir como en casa. Cada plato que pides viene con su propia historia, gracias a la dedicación y profesionalidad que tienen los hermanos Pérez y su equipo. Ahora, si hablamos de la comida, es complicado decidirse por un favorito, pero si no has probado los rollos de cecina y foie, estás perdiéndote de algo especial. Además, tienen unos clásicos que nunca fallan, como las cocochas de bacalao que han renovado basándose en la receta de su madre. ¡Qué delicia!

Ayer fui a cenar y quedé maravillado. La experiencia costó unos 90-100 € por persona, pero, sinceramente, cada bocado valió la pena. Si bien el precio puede parecer un poco elevado, la calidad de los ingredientes y la ejecución de los platos hacen que te olvides rápidamente del número final. Desde unos canutillos de cecina hasta un lechazo asado de quitarse el sombrero. Y para cerrar la noche, no puedes irte sin probar el postre de chocolate y cítricos. Ese postre merece un aplauso.

A lo largo de mi visita, me encantó también el ambiente. Te ofrecen opciones de aparcamiento gratuitas y hay muchísimas plazas libres, lo que siempre se agradece cuando sales a cenar. Una vez dentro, el lugar tiene varias zonas que te transportan: comiendo en el jardín con una copa de vino o en la acogedora buhardilla. La verdad es que cada rincón tiene su encanto. Es un lugar que invita a relajarse y disfrutar de la buena compañía. Así que si alguna vez te preguntan qué tipo de ambiente se puede esperar al visitar El Ermitaño, la respuesta es sencillo: un espacio que es íntimo, acogedor y lleno de buenas vibras, perfecto para disfrutar de una cena especial. ¡No te lo pierdas!

Quiénes son los chefs o propietarios detrás del menú del restaurante

La otra noche, mientras disfrutábamos de una cena en El Ermitaño Restaurante, no podía dejar de pensar en lo bien que estaban cuidando cada detalle. La atención fue espectacular, y la presentación de los platos era digna de una revista gastronómica. Si buscas un lugar donde realmente sientas que te cuidan, ¡este es el sitio! Y ni hablar de la comida, que nos dejó a todos muy contentos. La degustación de panes y el tartar de potro fueron las estrellas de la noche. Definitivamente, ¡repetiremos sin pensarlo!

Lo mejor de todo es que, además de la comida, el ambiente realmente aportaba al encanto del lugar. Los salones bien decorados, el espacio muy cuidado... ¡estuvimos muy a gusto! Para quienes tengan auto, hay un montón de plazas de aparcamiento gratuitas, lo cual es genial, ya que no hay nada peor que preocuparse por dónde dejar el coche al salir a cenar. Así que, ya saben, si planean un día en Benavente, El Ermitaño debe estar en su lista.

Durante nuestra visita, además del menú degustación, tuvieron platos para todos los gustos, desde unos increíbles guisos de setas y mollejas hasta un cochinillo que, hay que decirlo, ¡estaba para chuparse los dedos! El camarero, súper atento, nos recomendó unos vinos que complementaron perfectamente los sabores de la comida. Y luego, subir a la planta de arriba para tomar un café fue el broche de oro; el ambiente estaba muy cuidado y, sinceramente, hablamos de una experiencia bien placentera.

En cuanto a los chefs y propietarios que hacen posible este festín, aunque no tengo todos los detalles, se siente el toque personal en cada plato. Quieren asegurarse de que todos los que entramos lo pasemos genial, y eso se nota. La pasión y el compromiso de quienes están detrás del menú realmente marcan la diferencia en lugares como El Ermitaño. Si aún no lo han probado, ¡se están perdiendo de algo espectacular!

Se utilizan ingredientes de temporada en la preparación de los platos

Y hablando de El Ermitaño, no puedo dejar de mencionar la calidad excepcional de los ingredientes que utilizan. Realmente se nota en cada bocado que estos chicos saben lo que hacen. La cocina tradicional se renueva de manera moderna aquí, y eso es algo que realmente lo destaca. Imagínate probar un risotto de ciervo que es toda una delicia, o una salsa del lechal que te hace querer no dejar ni una miga de pan en el plato. Y si no has probado los rollos de cecina y foie, te estás perdiendo de algo muy especial. ¡Son irresistibles!

El servicio también es digno de mencionar. La atención es estupenda, y eso se siente desde el momento en que entras. Juli, la camarera que nos atendió, fue siempre atenta y amable, asegurándose de que todo estuviera perfecto durante nuestra comida. El chef, además, se da el tiempo de pasar por las mesas, lo que hace que te sientas parte de una experiencia culinaria única. Es como si te dieran un pequeño regalo en cada plato, ¿sabes? El ambiente es acogedor, ideal para una cena especial o una celebración.

Y sí, entiendo que la única pega podría ser ese tema del menú donde toda la mesa tiene que pedir lo mismo, lo que puede hacer más difícil las decisiones, especialmente si hay diferentes gustos entre los comensales. Pero sinceramente, con tanta variedad en la carta, fijas completamente las opciones de elegir un menú degustación que, ¡vaya experiencia! Desde aperitivos hasta el postre, hay algo para cada paladar y el precio es bastante razonable para la calidad que ofrecen, así que compensa.

En cuanto a los ingredientes, sí, se utilizan ingredientes de temporada en la preparación de los platos. Esto no solo significa que vas a disfrutar de la frescura, sino que también es una forma de saborear la tradición y lo que la naturaleza puede ofrecer en cada estación. Así que la próxima vez que te plantees dónde cenar en Benavente, ya sabes, ¡El Ermitaño te espera con los brazos abiertos y un buen plato listo para ti!

Qué características definen la fusión de estilos culinarios en El Ermitaño

Y si hablamos de El Ermitaño Restaurante, no puedo dejar de recordarte esa sensación única al entrar. Desde que cruzas la puerta, ese ambiente acogedor te envuelve y te hace sentir como en casa, pero con un toque de elegancia que solo un lugar de alta cocina puede ofrecer. La decoración es un balance perfecto entre lo moderno y lo rústico, con detalles que cuentan la historia del lugar. Es ideal tanto para una cena especial como para sorprender a esas visitas que vienen de fuera.

Y la comida, ¡ay, no me hagas empezar! Cada plato es una obra de arte. Recuerdo que probamos el risotto de setas silvestres que estaba para morirse, y no solo por el sabor sino por la presentación. Es como si cada bocado te llevara a un viaje por los campos de Zamora. Además, el menú degustación es una experiencia que te deja sin palabras. Cada plato se sirve en una secuencia que resalta la creatividad del chef, y, de verdad, es un espectáculo para los sentidos.

Por si fuera poco, el servicio es de primer nivel. Te tratan como si fueras parte de la familia, pero con esa atención especial que hace que te sientas como un VIP. Te recomiendan el vino perfecto para cada plato, y es increíble cómo lograron hacer que nuestra experiencia fuera aún más memorable. ¡No hay manera de no enamorarse de ese lugar!

Ahora, si te preguntas sobre la fusión de estilos culinarios en El Ermitaño, es un verdadero reflejo de la creatividad del chef. Combina ingredientes tradicionales zamoranos con técnicas modernas y sabores de otras culturas, creando platos innovadores pero que todavía respetan las raíces. Esa mezcla de lo clásico con lo contemporáneo es lo que realmente hace que la experiencia sea única. ¡Aquí cada bocado cuenta una historia distinta!

Fotografías El Ermitaño Restaurante

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